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AGROECOLOGÍA VS AGROINDUSTRIA, UN CAMBIO DE PARADIGMA OBLIGADO. RESCATANDO EL CONCEPTO DEL “BUEN VIVIR”


Lejos de reducir la agroecología a una técnica “sin químicos”, este texto la presenta como una concepción integral de la producción de alimentos, basada en la cooperación, la defensa del territorio —especialmente del agua—, el trabajo digno y en oposición al modelo agroindustrial capitalista.


Escribe: Fúlgida Truzzi

Si miro hacia atrás, a lo largo de estos casi 20 años de tierra y trabajo y producción, un asombro positivo me invade; en el 2006 (año de mi llegada a esta Tierra), muy pocas las informaciones virtuales, aunque ya en los ’70 en el hemisferio norte se instituyan Cátedras de Agroecología en las más conocidas Universidades, y el Movimiento Latinoamericano de Agroecología en nuestra región, tenía su presencia de hace casi 3 décadas. 

Hoy por hoy, Argentina Chile, Brasil, Colombia, Méjico, son ejemplos de cada vez más comunidades luchando por un cambio en la forma de producir alimentos, no invasiva hacia la Pacha, con el respeto de los tiempos naturales y de la dignidad del trabajo del campesinado.

Elegí en aquel entonces, la definición de “agroecología” para mi emprendimiento, por no caer en restricciones o penalidades por los organismos que manejaban y manejan la etiqueta de la producción libre de químicos (Senasa); pero eso no era lo suficientemente correspondiente a mi forma de trabajar, a mi idea de producir, a mi manera de concebir alimentos para la colectividad que reflejaran en sí la unión entre ser humano social y su parte natural. 

Luego, al tener más fruición de informaciones e intercambios, lo que para mí había empezado de manera espontanea y sin conocimientos científicos, tomo un significado mas profundo y holístico, entendiendo que la Agroecología jamás puede ser una elección individual, que jamás puede tratar exclusive de “purines naturales” y de “nada de químicos”, sino que a ello faltan los pilares esenciales cuales: la unión, la cooperación, el respeto entre pares, la defensa del territorio, antes de todo del AGUA, y del suelo y del aire, la valoración del TRABAJO DIGNO, y, sin lugar a duda, la oposición al modelo industrial de la producción de los alimentos.

Por eso, haciendo un poco de historia, el movimiento agrícola ecológico surgió justo en Latinoamérica; en los años ’70, debido a la salvaje explotación de la Pacha por parte de la agroindustria (monocultivos extensivos, compactación del suelo, contaminación de las napas por los agroquímicos), ingenieros, técnicos agrícolas, movimientos campesinos se unieron y forjaron el frente opositor al modelo capitalista, introduciendo dos variables todavía hoy subestimadas, obviamente por intereses contrapuestos: el costo social y el costo ambiental de la agroindustria, donde, por costo social se entiende los impactos negativos directos e indirectos sobre la salud humana (por los agroquímicos utilizados) y por costo ambiental las repercusiones negativas y, a veces, irreversibles, en agua, suelo y aire.

(En los ’70 la FAO publico un inquietante informe del cual resultaba que el aumento de la desertificación del planeta era resultado directo de la forma de producir alimentos, o sea, de la agroindustria).

Este proceso de crecimiento del movimiento agroecológico antagonista al sistema capitalista, sin lugar a duda, tuvo y tiene su máxima expresión en nuestra región, pues no podía ser de forma diferente; no obstante siglos de colonialismo y de “limpieza étnica”, todavía los Pueblos originarios resisten y tienen cada vez más voz y visibilidad. Los conceptos de nuestros ancestros, de hecho, vienen continuamente rescatados del silencio mediático para subir al escenario con sus sabidurías y destacando con fuerza el concepto del BUEN VIVIR, que, en sí, resume perfectamente y exhaustivamente los pilares de la Agroecología: somos huéspedes de la gran casa de la humanidad, somos una de las partes, y sólo viviendo en armonía con las otras partes, podremos, por fin, volver a unir nuestra esencia natural con nuestra esencia social (K. Marx).

Hacer cultura desde abajo cuesta.

La Maza es una revista comunitaria que se sostiene con ganas y convicción.

Fúlgida Truzzi
Fúlgida Truzzi

Productora agroecológica


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