¿QUIÉN GANÓ? ¿QUIÉN PERDIÓ?
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Actualizado: hace 19 horas
Una lectura en profundidad de las elecciones del 22 de febrero en San Rafael, más allá de los festejos cruzados y los discursos triunfalistas. En un escenario de “empate técnico” entre el oficialismo peronista y la alianza UCR–LLA, el artículo analiza los números reales, el reparto de concejales y convencionales, y el trasfondo estratégico de una elección marcada por la baja participación.
Escribe: Ramiro Barroso

Quien ruge más se lleva la…
En los minutos finales, siempre hay una pregunta: ¿Quién gana? ¿Quién pierde? A primera vista, no está tan claro. Las elecciones de este domingo 22 de febrero han sido raras. En primer lugar, las dos fuerzas mayoritarias se han dado ganadoras.
En el búnker del PJ hubo celebración por el resultado logrado por el frente “San Rafael en Marcha”. Emir Félix, diputado nacional y primer candidato a convencional, consideró que “ha sido una elección reñida y todavía estamos definiendo los números muy ajustados en concejales, esto no cambia la historia, van a ser tres concejales nuestros y tres de los radicales y libertarios”. Luego, gritos y aplausos. Lo mismo ocurrió cuando habló de la victoria en relación con la autonomía municipal: “la convención la vamos a tener nosotros”. Candidatos, funcionarios y militantes del partido celebraron.
En los primeros momentos, cuando se empezó a juntar la gente, las caras daban a conocer la preocupación que se respiraba en el PJ. Nadie tenía del todo claro cómo iba a salir la elección. Eso sí, todos sabían que la baja participación electoral era la marca indeleble de la jornada. Con el conteo de votos y los números extraoficiales, hubo silencio. El peronismo tuvo que esperar los discursos de sus líderes para sentirse seguro y contenido. Gritos y aplausos, para después pasar a una reunión desinflada.

Por otro lado, la alianza LLA + CM también festejó, pero por separado. Lo que muestra que solo son una alianza electoral. Ahora bien, las cámaras estuvieron puestas en la UCR: “San Rafael se merecía este triunfo”, dijo Juan Pablo Vignoni. De la mano de los colores históricos del radicalismo, salieron los candidatos junto a Francisco Mondotte y Leonardo Yapur (¿próximos candidatos a intendentes en 2027?). Ahora sí, las banderas históricas. El púrpura fue la presentación; el rojo y blanco, la demostración de quién manda en la oposición.

Al igual que en el PJ, hubo festejos y declaraciones triunfalistas pese al escaso margen de diferencia. Juan Pablo Vignoni, primer candidato a concejal por la alianza LLA+CM, expresó que “todo el equipo que tiene La Libertad Avanza + Cambia Mendoza en San Rafael se merecía este triunfo que debería haberse dado el 26 de octubre del año pasado y que por un capricho o especulación política el Ejecutivo municipal nos llevó hoy a las urnas y nuevamente los sanrafaelinos les han dado un mensaje al oficialismo de turno”. Asimismo, la vicegobernadora Hebe Casado también estuvo presente y dijo que “fue una elección muy reñida pero en este lugar es un triunfo apabullador si lo vemos en contexto. Le mostramos a los Félix que pese a sus triquiñuelas y de separar las elecciones para ganar holgadamente, esta vez no pudieron, esta vez la ciudadanía les dijo basta y también les va a decir basta en 2027 que es lo importante”.

“Texto en contexto”
Hebe Casado tiene razón cuando dice que hay que mirar estas elecciones en contexto. “Texto en contexto”, decía una de mis profesoras. En primer lugar, la elección demuestra que los hermanos Félix siguen siendo los capitanes en la cancha. Lo que Vignoni llama “capricho o especulación política”, en política se llama “estrategia”. Se trata de una gran expertiz política de los hermanos Félix. ¿Por qué? En resumidas cuentas, fue un “empate técnico”. Con el 99% de las mesas escrutadas, la UCR y los libertarios cosecharon en concejales el 39% de los votos, mientras que la boleta oficialista el 38%. En números, esto se traduce en 27.960 para el primero, 27.270 para el segundo aproximadamente. Ahora bien, en convencionales se impuso el PJ con el 41% (29.120), mientras que la oposición obtuvo el 38% de los votos (26.890). En términos reales, las dos fuerzas lograron colocar tres concejales por bando, lo que no modifica el statu quo y le permite al oficialismo conservar la mayoría simple dentro del Concejo Deliberante. En el caso de los convencionales para redactar la carta magna son: 10 para San Rafael en Marcha, 10 LLA + CM, 3 FLD y 1 San Rafael Futuro.
Cabe recordar que en las elecciones de octubre de 2025, en Mendoza, los resultados mostraron que LLA + CM se impuso en 16 de los 18 departamentos de la provincia. Uno de ellos, San Rafael, de donde es referente Emir Félix. Petri obtuvo 49%, mientras que Emir 40% de los votos. En otras palabras, 9 puntos abajo que no se hicieron sentir en esta elección. Una remontada enorme para el poco tiempo de distancia que hubo entre una elección y otra. Incluso se llegaba a rumorear que el peronismo perdía por 3 o 4 puntos, pero no. ¿Influyó que Milei y Cornejo no hayan venido? No lo sabemos… Además, hay que agregar que la lista que presentó San Rafael en Marcha fue una lista cerrada. No salió a ampliar ni a tejer alianzas con otros espacios políticos (un factor a tener en cuenta en la creación de San Rafael Futuro, que hizo daño). Fueron con los duros y lograron empatar en un contexto adverso.
Sin embargo, hay que tener en cuenta ciertos puntos: la carta de la autonomía municipal no interpeló; la política en general no interpeló. La participación electoral no llegó al 50%, un dato histórico y muy alarmante. El desinterés fue tal que se escuchaba gente decir: “¿Qué se vota?” y “¿Votamos intendente o qué?”. La desconexión entre representantes y representados es tan grande que no interesó una elección a concejales, que son el contacto más cercano de la sociedad civil con el Estado. Y no es menor que el voto en blanco fue del 4,84%.
Y esto nos lleva de nuevo al contexto de la elección. Hay una despolitización muy fuerte y Javier Milei sigue siendo quien mejor conecta con la antipolítica. Esto explica la buena elección que hicieron los “gansos”. Su slogan fue “Milei sí, Cornejo no”. Dicho de otra forma, la figura de Milei sigue llevando agua a los molinos radicales, a pesar de que al gobernador mismo le llegó el rótulo de “casta”. No por nada el discurso de los candidatos radicales está teñido de púrpura. Uno no puede dejar de imaginar qué hubiera pasado si se entablaba una alianza también con los “gansos”. ¿Paliza? ¿Acaso esta elección no debe leerse también así?
Segundo lugar, en este “texto en contexto”, vemos una crisis de la dinastía de los hermanos Félix. Si uno observa las elecciones a intendentes, tenemos un dato clave: Emir fue electo en 2011 con el 47%, en 2015 reelecto con el 56% y en 2019 con el 59%. A contrapelo de lo que ocurría a nivel provincial, donde el peronismo decaía, sobre todo a partir de 2015, Emir se bañaba en legitimidad y poder. Pero en 2021 se daban señales de lo que se avecinaba. En las PASO perdieron y hubo un cambio de estrategia. El peronismo de San Rafael le dio a Félix el protagonismo de la campaña. Ni Alberto ni Anabel. Emir necesita de su “gente de confianza” en el Concejo Deliberante de San Rafael, en la Legislatura provincial y en el Congreso Nacional. Pese a esto, Cambia Mendoza reafirmó el resultado que había obtenido en las PASO.
En 2023 el caudal de votos en relación con elecciones pasadas cayó: Omar Félix obtuvo 47.000 votos, mientras que en 2019 Emir fue electo por tercera vez con aproximadamente 64.000 votos. Sí, Omar ganó y hasta los propios radicales admitieron que fue una “paliza”, pero son señales de una crisis.
Esta elección demuestra una vez más esto: que el poder de la dinastía se ha horadado. El peronismo en San Rafael ha rondado el 50% en su gran mayoría, y, desde hace un tiempo, vemos que le está costando llegar. La oposición festeja porque claramente es una victoria si se mira en el tiempo, si se tiene en cuenta que hablamos de una tierra que hace veinte años elige peronismo y que fue una elección desdoblada donde ni Milei ni Cornejo traccionan; es la misma gestión lo que está en juego.
Pero, ¿quién ganó? ¿quién perdió?
A primera vista quizás no estaba tan claro. No obstante, si uno ve en profundidad las elecciones de este domingo 22 de febrero, sí tenemos una respuesta: ganó el no ir a votar y perdió la democracia. Ni el poder ni el gobierno del pueblo. El pueblo se quedó en su casa, no quiere saber nada con los políticos, que aunque griten y se aplaudan también son perdedores. Sí, será un día que pasará a la historia, pero por la baja participación de la ciudadanía. Se estima que apenas el 49% de los sanrafaelinos fueron a votar. La jugada de centrar el debate en la autonomía municipal no funcionó, como tampoco funcionó el discurso antiestado y decir que debe haber “una reducción del 35% de los cargos políticos”; tampoco funcionó utilizar sinónimos (Avanza, Marcha, Futuro, Libertad, Libertario, etc.).
La democracia no festejó. Los datos son espeluznantes y quien festeja solo está inmerso en una lógica cacofónica. La democracia está derrotada y su mejor expresión son quienes este domingo festejaron una elección que importó muy poco a la sociedad sanrafaelina.





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