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INFORME SOBRE LA POLÍTICA DEL FÚTBOL. OCHO CLAVES PARA ENTENDER LA FOTO DE MESSI CON TRUMP

  • hace 16 horas
  • 9 Min. de lectura

Este informe del equipo editorial analiza la política del fútbol a partir de una imagen que recorrió el mundo: la fotografía de Lionel Messi con Donald Trump. Ocho claves para entender el poder, los intereses y las disputas que se esconden detrás de una simple foto.


Equipo editorial


1. Soñar con Maradona, despertar con Messi

La fotografía del momento es la de Donald Trump con Lionel Messi, la cual tiene un contexto crítico: los bombardeos sangrientos en Irán, la intensificación del conflicto en Medio Oriente, el bloqueo que hambrea al pueblo cubano, la violencia desplegada por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (Immigration and Customs Enforcement – ICE) y la degradación de las repúblicas democráticas en Occidente.

En este sentido, el silencio de Messi mientras Trump hablaba de la guerra en Irán provocó distintas reacciones: impactó tanto en los fanáticos del jugador como en sus detractores. Las sensaciones son muy diversas, pues van desde la tristeza, la desilusión y el odio hasta el enorgullecimiento y el festejo.

No se hicieron esperar las comparaciones con Diego Armando Maradona, una figura que fue mucho más allá del fútbol para intervenir en debates sociales y políticos, con aciertos, contradicciones y matices, en contraste con el perfil mucho más reservado del rosarino. Incluso el mismo Trump hizo esto al comparar a Messi con Pelé y no con Maradona. Y la comparación de Trump es acertada, pues basta recordar que Pelé era aliado de la FIFA y la imagen global de las grandes empresas. 


2. Un error en la ecuación

Lo que terminó preponderando fue una especie de intento de apropiación simbólica por parte del mundo libertario. Esto fue facilitado por un intermediario: Trump. La ecuación fue simple: Messi está con Trump, Trump está con Milei, Messi apoya a Milei.

Sin embargo, a esta lectura le falta considerar a un actor clave: Claudio “Chiqui” Tapia. Para entender la fotografía hay que pensar en algo más grande, en la guerra fría que está aconteciendo entre el gobierno y la AFA.

Rápidamente, lo que sucedió fue una mirada miope y maniquea de la imagen. Frases representativas de esto son: “Messi está con Milei” o “Messi es un vendepatria”.


3. ¿Con quién está Messi?

La extrema derecha actual, representada por Trump o Milei, tiene un manejo del aparato comunicacional mucho más aceitado que cualquier otro espacio político. Algunas estrategias se desplegaron: la despolitización del hecho y su presentación como un evento futbolístico de importancia (como el artículo de La Derecha Diario titulado La foto del momento: Donald Trump recibió a Lionel Messi y el plantel del Inter Miami en la Casa Blanca), o la polarización política a través de las comparaciones (como el posteo del periodista Paulo Vilouta).

Curiosamente, mientras gran parte de la sociedad se muestra desilusionada, ese sector politizado del amplio campo de las izquierdas replicó el discurso polarizador y comparativo. Volvieron a resurgir las imágenes de Maradona y entregaron a Messi a Milei. ¿Su argumento? La selección de Messi evitó ir a la Casa Rosada con la Copa del Mundo durante el albertismo. Ahora bien, dos años más tarde el capitán evitaría posar también junto a Milei.

Lionel Messi no está solo: está con Tapia, y en ese vínculo hay que entender sus gambetas a los gobiernos de turno. Chiqui queda, los presidentes pasan.


4. El amigo de los jugadores

La gestación de la presidencia de Claudio Fabián Tapia comenzó en 2015. Tres años después se convirtió en el nuevo rey de la AFA. Sus primeros años estuvieron marcados por la debilidad y tuvo que arriesgar para ganar.

En la Copa América de 2019, Argentina pierde en la semifinal contra Brasil. Messi, asqueado, denuncia a la Conmebol por corrupción:

“Ojalá la Conmebol haga algo con este tipo de arbitrajes porque la verdad que nosotros dejamos todo para intentar pasar y nos inclinó la cancha mal. La Copa está armada para que la gane Brasil. Maneja todo Brasil y así es todo muy complicado. Nosotros no tenemos que ser parte de esta corrupción, la falta de respeto que se no hizo en toda la Copa, repito, lamentablemente la corrupción, los árbitros y todo eso no permite que la gente disfrute del fútbol, del show, y lo arruina un poco”.

Esa semana, la AFA publicó una incendiaria carta en sintonía con las quejas del capitán sobre los fallos arbitrales. La carta estaba firmada por Tapia.

Esta jugada alejó al presidente de la AFA de la FIFA, pero logró posicionarse con Lionel Messi y afianzar un grupo que empezaba a responderle y a sentirse a gusto con Lionel Scaloni como técnico. La estrategia tiene un nombre: “ser el amigo de los jugadores”.

Esto fue acompañado por otras medidas, como el rebautizamiento de dos edificios emblemáticos de la AFA: en 2021, el edificio de la calle Viamonte fue rebautizado como “Diego Armando Maradona”, en un homenaje póstumo al cumplirse un año de su fallecimiento; y en 2023, el predio de la AFA en Ezeiza dejó de llamarse “Julio Humberto Grondona” y pasó a denominarse “Lionel Andrés Messi”.

El resultado futbolístico hizo lo suyo posteriormente. La Scaloneta conquistó cuatro campeonatos, entre ellos el Mundial de Catar 2022, y el Chiqui se bañó en poder.


5. El botín en disputa

Messi no tiene fotos con Alberto Fernández ni con Javier Milei, aunque ellos se mueren por tener una con él. El diez no solo es el deportista más conocido a nivel mundial, sino también la persona que hace recular a los gobiernos. La sola posibilidad de que Messi apoye a Tapia hace aflojar las tensiones. El ejemplo más claro lo tenemos en directo: Milei versus Tapia. Lamentablemente para los libertarios, Messi no está con Milei ni con Trump: está con Tapia.

El amplio espectro de las izquierdas dejó a Messi hace tiempo. La derecha libertaria no: lo sigue disputando. Un ejemplo claro fue cuando Milei, en su discurso en el America Business Forum, realizado en Miami, dijo refiriéndose a Messi:

“Es prueba de que a veces yo puedo felicitar a un zurdo”.

Se trataba de un evento que reunió a personalidades del mundo empresarial, político, deportivo y cultural, entre ellos: María Corina Machado, Lionel Messi, Rafael Nadal, Serena Williams, Gianni Infantino, Stefano Domenicali, Eric Schmidt, Donald Trump, entre otros.

La ocurrencia sirvió para pasar por alto un detalle no menor: Messi ni siquiera estaba en el escenario en ese momento. Para Milei, el paso por Miami terminó teniendo un sabor ambiguo. Regresó a la Argentina sin haber conocido al capitán de la selección. No obstante, en tiempos de política digital, cuando la foto no existe siempre queda la posibilidad de fabricarla.

Por ahora, el mandatario debió conformarse con una imagen generada con IA y con una camiseta. En relación con esto último, en febrero de 2025 recibió una casaca firmada por el propio Messi, que le acercaron los dueños del Inter Miami, los hermanos Jorge Mas y José Mas (hijos de Jorge Mas Canosa).

En fin, se trata de un gesto de los hermanos Mas hacia los hermanos Milei, forjado en un sentimiento profundamente anticastrista.


6. Con la AFA no se pelea, se pierde

Milei aprovechó el conflicto entre Estudiantes de La Plata y Rosario Central para una nueva guerra: la guerra contra la “casta futbolística”. Aprovechando el descontento de los hinchas por manejos poco transparentes de la AFA, el presidente salió en respaldo público del club y de su dirigente Juan Sebastián Verón.

Sin embargo, hay algo detrás. No quieren a la AFA como un fin en sí mismo, sino como un medio para algo mucho más grande: la apertura total de capitales externos a los clubes, es decir, las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD). Pero la AFA no está dispuesta a discutir el modelo de propiedad.

En paralelo a las acusaciones cruzadas entre Verón, Milei, Tapia y Toviggino, se realizaron allanamientos y operaciones mediáticas. En ese contexto, la sección deportiva de La Derecha Diario publicó varias notas críticas contra algunas de las figuras más representativas de la selección, entre ellas Lionel Messi y Rodrigo De Paul. Incluso Bullrich se metió en la cancha y presionó públicamente a Messi para que se despegue de Tapia, en medio de la embestida del gobierno contra el presidente de la AFA.

Sin embargo, con la AFA no se pelea, se pierde. Recordemos que Messi se prestó para una foto, la cual no cayó para nada bien en la Casa Rosada. Fue la que compartió con Tapia el mismo día en que se conoció un fallo de la Inspección General de Justicia para suspender las elecciones de la AFA.

No solo tienen a la selección, también tienen el apoyo de la FIFA. Recordemos que la AFA de Chiqui Tapia logró un récord de cargos en la FIFA: suma representantes en ocho comisiones clave del ente rector del fútbol mundial, lo cual constituye la mayor presencia histórica de representantes nacionales en la entidad. El más importante fue el de Claudio Chiqui Tapia, quien fue designado presidente de la Comisión de Reglas de Juego de la FIFA, un cargo que lo posiciona en el centro de las decisiones sobre la normativa que rige el deporte a nivel global. Y ni siquiera hablemos de que la FIFA lo designó como miembro pleno del Consejo de la FIFA en representación de Conmebol. En otras palabras, la AFA de Tapia se posiciona como un actor de peso en la toma de decisiones internacionales.

El conflicto ya venía de antes, pero estalla con lo ocurrido entre Estudiantes de La Plata y Rosario Central. Traigamos a la memoria que el stream que publicó por primera vez los audios de Spagnolo fue Carnaval, y detrás del armado de ese streaming está Pablo Toviggino, tesorero de la AFA y mano derecha de Tapia. La política y el fútbol son inseparables.

En este momento la pulseada parece estar ganándola la AFA. Primero, la AFA acaba de jugar un rol clave en la liberación del gendarme Nahuel Gallo, mientras el gobierno nacional quedó petrificado. Segundo, con el recambio ministerial y la salida de Daniel Vítolo de la Inspección General de Justicia, ordenada por Juan Bautista Mahiques. La salida de una figura central en la pulseada y la designación de un funcionario con fuertes vínculos con la AFA parecen indicar que se abre una posible ventana de negociación, a poco del Mundial. Tercero, la fotografía de Messi con Trump. La ceremonia comenzó con el ingreso del plantel y pocos minutos después aparecieron Trump, Jorge Mas y Messi.

En momentos críticos, los gestos son muy importantes. Tapia con Messi, Messi con Trump, Trump con Milei, Milei con Tapia. Todo parecería indicar eso, pero el contexto, como siempre, es incierto.


7. Geopolítica futbolística

Uno de los primeros que avisó que la disputa entre la AFA y Milei podía deteriorar las relaciones con Estados Unidos fue el periodista del establishment Eduardo Feinmann.

Muestra de ello fue el sorteo final para definir los grupos de la Copa Mundial. Milei se bajó del evento porque también habían sido invitados Tapia y Scaloni. Se rumoreaba que el presidente buscó, sin éxito, la foto con Messi y Scaloni. Ante la negativa, Milei se bajó del evento, pero también Scott Bessent canceló su visita a la Argentina. Mientras tanto, Tapia cenaba en Mar-a-Lago con un hombre cercano a Trump: el lobista Félix Lasarte.

El panorama es más amplio. Hoy el fútbol viene a reemplazar lo que en su tiempo fue Hollywood. La “fábrica de los sueños globales” está en crisis, y su poder cultural y social ha sido absorbido por el fútbol. Messi y Cristiano son mucho más que deportistas o campeones: son influencias mundiales. Representan al nuevo hombre a seguir: ejemplos de superación, ascenso social, disciplina, constancia, despolitización y espíritu empresarial.

En este contexto, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, mantiene una estrecha relación con Donald Trump. En la geopolítica contemporánea también hay que mirar la dimensión deportiva, y allí Claudio “Chiqui” Tapia se ha convertido en un alfil importante de Infantino en Sudamérica. Mientras se presiona a Rusia por su invasión a Ucrania, por otro lado se otorga el “Premio FIFA de la Paz: el fútbol une al mundo”. Mientras Irán es atacado brutalmente, el Mundial 2026 permite a Trump proyectar con intensidad su imagen a nivel mundial y reactivar la economía de Estados Unidos.


8. Messi no es un boludo

Se ha repetido mucho que Messi es inocente, que a veces no entiende, que aplaude porque todos aplauden, que es un boludo al fin y al cabo. Esto no es así. Él sabe perfectamente lo que hace, sabe perfectamente con quién se alinea y sabe perfectamente qué intereses representa.

Hoy es un digno hijo del poder. Pero no todos los poderosos tienen los mismos intereses: hay facciones. Es como una gran hermandad en guerra constante. Así es el comportamiento de los grandes dueños del capital.

Messi representa a una nueva generación de deportistas globales: profesionales despolitizados que hacen negocios, administran su marca personal y se relacionan con el poder sin necesidad de intervenir discursivamente en la política. Su silencio no es ingenuidad, es estrategia. Y en esa estrategia aparece una figura clave: Claudio Chiqui Tapia, su padrino político. 

En síntesis, Messi quiso estar con Trump. Ya no es solamente un deportista: es un empresario que entiende cómo se mueve el poder y sabe hacer política a su manera. La fotografía con Trump, entonces, no es un accidente ni una distracción protocolar. Es la imagen de una trama mucho más amplia: Tapia con Messi, Messi con Trump, Trump con Milei. Una cadena de poder que explica por qué, detrás de una simple foto, se esconde una disputa mucho más grande entre fútbol, negocios y política.


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